Ir al contenido principal

Entradas

2

  Mi cuerpo se encuentra en una superficie, esa superficie está delimitada; es decir, los muros de mi casa es una especie de frontera en donde se marca un afuera y un adentro. Allá afuera es donde suceden las cosas y aquí adentro no hay movimiento – o, al menos eso fue lo que a veces creía, luego, se desmoronó esa idea – pero en estos tiempos, tiempos en los cuales uno tiene que permanecer dentro de casa, a veces pareciese que la acción está afuera.      Entonces, creía que se jugaba lo activo y lo pasivo, pero no era del todo así. En mi interior, esa pasividad es también activa, sutil y silenciosa y es en ella en donde me sumerjo… sin darme cuenta. Ese silencio se manifiesta en el aislamiento. Llega un punto, un punto de ruptura en donde algo hace eco en nosotros y nos impone su presencia. En un giro, esas profundidades del alma se instalan en la superficie de nosotros, estando en lo más superfluo, en nuestra piel. Como na especie de escalofrío que nos recorre por l...

1

  Poco a poco me voy dando cuenta que lo único que me queda es escribir. Me detengo por un momento. Mi mirada se dirige de un punto a otro de la habitación; hay algo que me causa cierto malestar, me corrijo: Hay algo en mi decir que me causó un malestar: escribir.             ¿Qué es escribir? ¿sobre qué quiero escribir? y ¿para quién escribir? esas dudas se apoderaron de mi cabeza. Pero tal vez, eso no es lo que más me intimida, creo que escribir es hacer un trazo, un cuerpo, una especie de cartografía. En otras palabras, escribir es crear bordes en una superficie. Por lo que, es estar cerca de lo más íntimo. Quizá, es por que se desvaneció esa creencia de las profundidades y al darme cuenta de que la intimidad está a flor de piel, esboza mis miedos.             Al escribir se pone de manifiesto la soledad del escritor. Se abre ese espacio en donde él se encuentra ¿solo? ¿...
¡oh, vida! ¿a qué juegas conmigo? estando aquí, siendo me conmueves, me persuade tu retórica. efecto de palabra que me constituye pero la duda, la duda de mi existir me destruye.
hilos de luces,   sutiles desprendimientos de luna luces de hilos que cubren el horizonte faro nocturno ¿por qué no me guías? Si tus estrellas se disparsen en tu espacio jícara cóncaba ¿por qué no puntúas un camino para mí? ¿por qué arrojas todas tus fichas plateadas   en la inmensidad? ¿para no salir de este laberinto? o   ¿para poner a prueba mi deseo?
I El rocío de jade en caída libre y al acariciar la tierra, cristalina rotura; musicalidad tintineante. II Cruza sobre un bosquesillo una avioneta de papel amarillo sus alas de papel irrigan destellos de luz dentro del marco de mi huerta. II Sombras que velan al cuerpo superficie de reflejos que erigen una efigie: quisicosa de la mirada.
13 de mayo del 2020 El aire suavemente se desliza y atraviesa mi ventana, acariciando mi rostro. En ese momento, me detengo.    Estaba concentrado, ensimismado en mis pensamientos y bruscamente me detengo por el aire, aire que me marca una pausa, un respiro, un corte. Pausa. Pausa que fue suficiente para darme cuenta que escribía una carta y que me esforzaba mucho en encontrar las palabras adecuadas para poder expresar lo que tenía en mente; trataba de esquivar los errores posibles que pudiese cometer... Y, entonces, llegó la pausa.    ¿Por qué querer escribir de manera correcta? ¿por qué buscar la forma más objetiva, entendible, buscar la escritura que permita la lectura? – cosa curiosa si nos detenemos en las implicaciones de "La lectura". (Estas fueron algunas preguntas que, como un asperjo de flechas; algunas incrustadas en en la superficie de mi recuerdo, otras se desvanecieron en el intento de llegar a mi conciencia pero dejando rastro.) Luego, mis pensa...
Yo y Tú                           como Tierra y cielo                              o Cielo y mar. Anverso, Espiral constitutivo. Función: Tú y Yo; Yo y Tú Formativo... ¿tú? o ¿Tú? ese otro que señala a mí: yo, un lugar. Virtualidad. ¿Soy sin (el) Otro?. ¿Sin él otro soy? Agujero.