Ir al contenido principal
El gato que vive cerca de mi casa de pelaje sucio y desgastado, pues, su vida siempre está en el borde. La vida en la ciudad no es fácil.
Hoy, no llegó. Hay veces en que el gato se tarda en regresar a su morada ¿será que pierde? hay veces que se ausenta dos o cinco días; sin embargo, hoy no llegó.

Viendo la ventana me pregunté: ¿Cuándo fue la última vez que lo vi? ¡Ah! fue el jueves, después de llegar de trabajar. Estaba cansado por atravesar la ciudad, cuando por fin llegué a mi casa: un pequeño cuarto blanco y luminoso, con montañas de libros y plantas. Hay algo que pasa cuando entro a mi habitación, un desplome interno acontece y, luego, me dirijo a la ventana para ver si encuentro al gato que vive en el borde, se escabulle de un lado a otro, cambia de lugar sin problema alguno – o eso es lo que aparenta –. Pasa de estar dentro de la casa a estar afuera, sin preocupación, lo hace de una manera fluida, elegante. También, vive al borde porque  corre peligros en la calle, toma riesgos para ir a su morada preferida: unas piedras, justo debajo de un árbol que hace de filtro para la luz del sol.
¿vivir en el borde y al borde? en la segunda opción, es un "al borde" como una manera de tomar acción, de enfrentarse, de posicionarse ante aquello que busca. Eso es lo que veo en aquel gato y que me hace preguntarme:  ¿Por qué a mí me cuesta trabajo la vida? Hay algo que me hace sentir que toda acción mía fuese yermo, provoca en mi cuerpo un vacío que se expande... Tal vez es ese derrumbe que siento al llegar a mi habitación, derrumbe de las miradas de los demás, de los Ideales, de las historias que me con-forman... se derrumban las máscaras que trato de sostener día a día.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Entre el ruido de mis pensamientos pulsaciones agobiantes emergen de ellos. Desorden. Vuelve esta masa griseasea y gaseosa de plabras   taladrándome, asfixiante, sofocante.   Bullicio. Tengo que hacerlo, sí, cortar. Cortar esa masa   desordenada de ideas, desnenuzarla para encontrar- me. Hacer de los hilos de mis pensamientos esas   cuerdas que dan soporte a mi voz. Cortes. Orden. Voz. Sí, mi voz tiene un tono, una melodía, melancólica, y   a pesar de ello, tiene musicalidad, sentido… singularidad.
hilos de luces,   sutiles desprendimientos de luna luces de hilos que cubren el horizonte faro nocturno ¿por qué no me guías? Si tus estrellas se disparsen en tu espacio jícara cóncaba ¿por qué no puntúas un camino para mí? ¿por qué arrojas todas tus fichas plateadas   en la inmensidad? ¿para no salir de este laberinto? o   ¿para poner a prueba mi deseo?
  Despierto. Tratando de recordar lo que acabé de soñar, fragmentos estériles de una historia; fantasías entre lazadas. Poco a poco voy ordenando lo que viví en sueño… de un lado, estaba mi infancia: mis padres, fragmentos que poco a poco se turban y dan un giro cuando estaba con él, aquella persona con la que estuve enamorado y puntos suspensivos. El sueño se suspende por un momento, y comienza a rasgarse su presencia. Él poco a poco se va desuniendo.  Silencio.  Nada. Abismo .  Sí. Mientras su recuerdo se iba desvaneciendo algo en mí se abría, es, un abrir en donde se van desprendiendo las paredes de recuerdos, éstas van cayendo poco a poco ¿qué es lo que cae? De repente, me doy cuenta que mi historia, en mi narrativa estoy solo. Mi sueño hablaba sobre las extrañezas que siento al estar con él, estamos juntos pero siempre distantes… siempre sintiéndome con una brecha hacia con el otro. ¡Cuánto me gustaría poder zurcir esa brecha y por fin estar cerca de él. Br...